Eli Prudencio
 

Hola, soy Eli

Soy Eli. Y como muchas mujeres, pasé años silenciando mi propia voz.

Toda mi carrera la construí buscando ser la mejor: la que nunca falla con un deadline, la que quiere quedar bien con todos. Fui niña del cuadro de honor, la mano derecha de sus jefas y líder de equipo a corta edad. Hoy no quiero repetir esa historia con mi propio negocio.

Por muchos años me definió mi puesto de trabajo. Soy una ex adicta al reconocimiento: cada ascenso, cada premio, cada elogio, era una prueba de ello. El título de "directora de comunicación de Platanomelón" a los 27 años fue la cima de esa historia. 

Me encantaban los elogios que recibía, y yo decía, mientras sigan aplaudiendo yo trabajo. Hasta que ya no.

"Me callé muchas cosas, no ponía límites, trabajaba de más, y eso me llevó al burnout por traicionarme constantemente."

Me reconozco en las mujeres que llegan a mí: cansadas de seguir fórmulas ajenas, buscando el valor de su marca en lo que facturan, en la viralidad, sin cuestionarse si realmente quieren ese camino de "éxito".

Yo tuve que romperme para encontrar mi verdad, hoy ayudo a mujeres a que no tengan que llegar a ese extremo con su propio negocio y encuentren su verdadera versión de éxito.

Por eso no creo en las marca personales hechas de plantillas. Creo en negocios de mujeres que se atreven a verse primero.

Sigo queriendo reconocimiento. Esa parte de mí no se fue, y creo que querer ser vista no tiene nada de malo. La diferencia es que ahora lo busco conectada a mí, sin callarme lo que me incomoda y encontrando propósito en guiar a otras mujeres a conectar consigo mismas.

Porque una marca personal no es solo contenido: es identidad. Y no puedes buscar el reconocimiento afuera si tú no te reconoces primero.
 
 
 
 

No estás perdida,
solo no te has volteado a verte.

Y en eso yo puedo ayudarte.

 
¿Conectamos? →